Zonas Económicas Especiales: las dudas que empieza a despertar el renovado apoyo del MEF a su creación
El MEF se muestra ahora a favor de crear zonas económicas especiales con 0% de IR. Pero su nueva postura empieza a despertar dudas comerciales y fiscales entre distintos actores.
El arribo del nuevo ministro José Salardi a la cartera de Economía y Finanzas (MEF) ha marcado un giro en la política del Ejecutivo respecto a las Zonas Económicas Especiales (ZEE). A diferencia de la postura difundida por su antecesor, José Arista, el ministro Salardi se ha mostrado abiertamente a favor de impulsar ZEE que ofrezcan 0% de Impuesto a la Renta. Ello a pesar de que la experiencia muestra que un tratamiento tributario preferencial no basta para impulsar el comercio.
Según ComexPerú, las cuatro Zonas Económicas Especiales actualmente activas en el Perú apenas son responsables del 0.11% del total exportado en 2024 (ver mapa). “El tratamiento tributario escapa para efectos de lo que realmente se necesita”, explica su gerente de Estudios Económicos, Rafael Zacnich. De acuerdo con el IPE, el 90% de las actividades que se desarrollan en las ZEE están, más bien, vinculadas a la importación.

La tarea pendiente para que las Zonas Económicas Especiales funcionen parece ir por otro lado y sería similar a la que se necesita abordar para el nuevo modelo de administración privada que se propone para, por ejemplo, Chancay. En principio, la infraestructura tiene que acompañar. Osinergmin ya ha advertido que los cortes de electricidad en Chancay son 68% más frecuentes que en el Callao. Y la zona carece de accesos adecuados, teniendo en cuenta que proyectos importantes como la vía Chancay-Chancayllo y el Serpentín Pasamayo-Variante están recién en sus etapas iniciales. “Sin estos avances, la zona no podrá desarrollar su capacidad”, advierte Zacnich.
La apuesta por las Zonas Económicas Especiales genera, por otro lado, dudas en torno a la sostenibilidad fiscal. En su reciente reunión con el MEF, el presidente del Consejo Fiscal, Alonso Segura, expresó esta preocupación. Recalcó que agregar más exoneraciones tributarias sería “inconsistente” con el presunto compromiso del gobierno de reducir el déficit fiscal. Tanto Segura como el también ex titular de MEF, Carlos Oliva, consideran que el IR mínimo a aplicarse debería ser de 15%. Esta tasa es la misma que contempla el Pilar II de impuesto mínimo global; una iniciativa de la OCDE que también plantea riesgos, pues las multinacionales que se instalen en una ZEE con 0% de tasa podrían terminar pagando esos impuestos en otras jurisdicciones.
El impacto posible de la aplicación del Pilar II, sin embargo, tendría matices. Según Ronald Vargas, socio de Deloitte, la tasa se aplicaría únicamente a multinacionales que facturen más de 750 millones de euros por año. «Seguro multinacionales van a entrar a Chancay, pero el umbral de facturación es alto e incluso en Europa esas empresas no son la mayoría. No han tenido suficiente promoción estatal, por lo que no han representado un forado significativo en la recaudación», agrega.
Por su parte, Gabriela Haro, directora de Tax & Legal de PwC Perú, señala que la tasa nominal del impuesto no es lo mismo que la tasa efectiva para fines del Pilar II, y que existen mecanismos que pueden mitigar esta mayor carga tributaria manteniendo algunos incentivos fiscales. “Al calcular la tasa efectiva y aplicar las reglas que permiten ciertos ajustes, es posible reducir la base gravable y evitar o minimizar ese cobro adicional. El verdadero riesgo es que, si se otorgan estos incentivos y, luego, el Pilar II se masifica, puede generar conflictos con tratados bilaterales o acuerdos de estabilidad jurídica previamente firmados”, concluye Haro.
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