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Zonas Económicas Especiales: un nuevo impulso para la manufactura y la inversión extranjera

l nuevo esquema de Zonas Económicas Especiales Privadas apuesta por un modelo liderado por el sector privado para atraer inversión, diversificar la base productiva y desarrollar actividades industriales y tecnológicas, aunque su éxito dependerá de mejoras en logística, coordinación institucional e incentivos tributarios adecuados.

El sector manufactura se perfila como el principal beneficiario de la nueva propuesta de Zonas Económicas Especiales Privadas (ZEEP), instrumento propuesto por el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo que recientemente fue considerado como objetivo estratégico en la Política Nacional Multisectorial de Comercio Exterior al 2040.

El eje central del nuevo esquema es la redefinición del rol del sector privado. En el régimen vigente, las zonas económicas especiales responden a un modelo de naturaleza predominantemente pública, con localizaciones predefinidas y una gestión estatal. La propuesta de ZEEP plantea un cambio estructural al otorgar al sector privado un rol promotor, así como la administración y gestión integral de las zonas, señala el socio de Global Trade de EY Perú, Giancarlo Riva.

La implementación del esquema, sin embargo, enfrenta desafíos relevantes. Los principales retos son la coordinación interinstitucional y la limitada digitalización de los procesos logísticos. Además, persiste la necesidad de fortalecer la infraestructura de transporte, la conectividad con los puntos de exportación y desarrollar capacidades humanas, dice Riva. A ello se suma la necesidad de afinar los incentivos tributarios. Por ejemplo, un esquema de ‘reloj tributario’ en el que el plazo de exoneración del Impuesto a la Renta se active a partir del inicio de operaciones y no desde la fase de construcción, explica el gerente de Estudios Económicos de ComexPerú, Rafael Zacnich.

En cuanto a las actividades económicas, el proyecto autoriza procesos industriales, de ensamblaje y servicios vinculados que generen valor agregado. Así, abre espacio para que empresas que no pertenecen a los sectores minero y agroindustrial puedan desarrollarse. “No se debería competir con lo que ya se produce, sino generar nuevas actividades de alta tecnología”, precisa la exministra de Comercio Exterior e investigadora de la Universidad del Pacífico, Mercedes Aráoz.

Es probable que las inversiones extranjeras sean las principales beneficiadas por las ZEEP, incluidas empresas de países vecinos que podrían importar insumos, realizar procesos de ensamblaje y exportar desde el Perú.

Las zonas con mayor potencial están concentradas en áreas aledañas al puerto de Chancay y en el Parque Industrial de Ancón, detalla Aráoz. A nivel sectorial, se abrirían oportunidades para la industria química, metalmecánica y para el desarrollo de partes y componentes para vehículos y maquinaria.

@SemanaEconomica

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