“Endeudarnos por elefantes blancos carece de sentido”
ALEJANDRO INDACOCHEA ADVIERTE SOBRE BONOS
“Ahora vemos que los contratos de las APP son un verdadero fracaso”, sostiene economista.
-¿Qué opina usted de la retracción de la economía peruana en los meses de gestión del ministro Thorne en el MEF?
Una de las ventajas del país ha sido la continuidad y solidez en la parte macroeconómica en economía. Y al margen de los vaivenes políticos, los mantuvimos durante más de 20 años, desde el 90. Una de las fortalezas va por el lado de un bajo endeudamiento y una solidez en la caja fiscal. Hoy estamos viendo, a la luz de los resultados, que hay una baja inversión pública y privada, más una baja recaudación tributaria. Esto lo vamos a sufrir con un excesivo endeudamiento en bonos soberanos y corporativos, por lo que estaríamos volviendo al pasado. Es muy fácil equilibrar una economía con deuda.
-¿La emisión de bonos soberanos y corporativos para financiar proyectos como la Refinería de Talara es un riesgo a futuro?
Yo invocaría al Congreso para que exija un sustento sobre cuáles han sido las condiciones específicas de las emisiones de bonos, quiénes han participado en estos procesos y cómo ha sido esa elección de los bancos colocadores de los bonos en el mercado internacional. Endeudarnos para cumplir con el financiamiento de proyectos que terminan siendo elefantes blancos como la Refinería de Talara, para mí no tiene sentido, pues se trata de un gasto totalmente improductivo para el país.
-El endeudamiento público estaría siendo utilizado como recurso de tapón, sin reparar que se generará un gasto a futuro…
Sería importante ver a qué estamos comprometiendo al país a futuro, las condiciones específicas de esta emisión de bonos y saber cómo han sido seleccionados los participantes en esta emisión de bonos. Los bonos que se emitieron para financiar la Refinería de Talara son avalados por el Estado. O sea, papá Estado está asumiendo el “paraguas”, y no es la solidez del proyecto o de Petroperú. Estoy seguro que si un proyecto de este tipo, independiente y con luz propia, entrara a conseguir endeudamiento, las condiciones serían diferentes. Lo que pasa es que el Estado está avalando esos bonos y nos compromete a todos los peruanos a ejecutar ese pago a futuro.
-¿Le preocupa la retracción del 27 % de la inversión pública en el Perú y más de 5 % de la inversión privada?
Cierto. Pero más grave es que estamos entrando a un alto nivel de endeudamiento. Si bien hay que tener en cuenta una variable adicional, si la relación Deuda/PBI es relativamente baja con 25 %, 26 % o 27 %, recordemos que ese indicador no es del todo cierto. Esto porque debemos incluir la deuda previsional, la deuda de pensiones, las contingencias. Si incluimos la deuda de pensiones, la deuda que puede tener el Estado en arbitrajes internacionales y por juicios y participación en Asociaciones Público Privadas (APP), es decir las contingencias, podríamos estar hablando de una ratio Deuda/PBI superior al 40 %. Entonces la realidad es esa.
-¿Por qué la insistencia del Gobierno en el contrato de Chinchero no ha tenido dividendos?
Ahí hay pues un problema de partida. Es un proyecto muy mal planteado y la crítica es que el Gobierno lo aceptó. Y después se dan las permanentes marchas y contramarchas sobre el citado proyecto. Entonces, no solo ha tenido un costo de desgaste político sino un costo económico para el país, con el ambiente de incertidumbre y desconcierto que vivimos, y donde no hubo dirección ni menos aún liderazgo político.
-¿Qué debería hacer el Gobierno para evitar que se sigan perdiendo más de 50 mil puestos de trabajo solo en Lima?
Debe dar un viraje drástico en su política económica. Hacer un relanzamiento de la economía y hacer las reformas que aún no se han dado. Eso tendría que empezar a ejecutarse a partir del 28 de julio. Primero, renovar el equipo político en el Gabinete, y segundo ejecutar las reformas que están pendientes, como la reforma laboral, la reforma electoral y política, además llevar a cabo una reforma institucional, porque las instituciones prácticamente se han derrumbado en el país.
Derrumbe institucional
“Ambos –El Niño costero y Odebrecht– tienen un efecto negativo para la economía, pero Odebrecht va a tener un efecto en cadena. El desgaste político, la permanente contradicción Ejecutivo-Legislativo, los proyectos que nunca debieron llevarse a cabo, ni mucho menos pretender destrabarlos como el de Chinchero, la insistencia de ir contra el enjuiciamiento de la opinión pública, entre otros hechos, ponen en evidencia que hay un derrumbe institucional del país. Odebrecht viene de afuera. El escándalo de la FIFA con Manuel Burga viene de afuera. El escándalo de la leche viene de Panamá. Y lo de Contraloría puso en evidencia una negociación sobre un proyecto improductivo. Urge emprender una reforma institucional”, afirma Indacochea.
