Infraestructura: el golpe silencioso de la inestabilidad política en los grandes proyectos
La alta rotación de ministros y funcionarios técnicos están frenando la ejecución de megaproyectos clave de infraestructura y elevando el riesgo de nuevos arbitrajes millonarios contra el Estado.
Por Edward Abarca
Los continuos cambios de ministros y directores en las principales carteras del Poder Ejecutivo vienen retrasando la ejecución de grandes proyectos de infraestructura adjudicados durante el último lustro. La alta rotación no solo ha retrasado los cronogramas. También ha interrumpido la transferencia de conocimiento técnico y generado mayores riesgos de arbitrajes millonarios para el Estado.
Uno de los proyectos emblemáticos más afectados por la inestabilidad política es la Nueva Carretera Central, cuya fase de construcción sigue sin iniciar, pese a que el gobierno peruano firmó en 2021 un convenio con el de Francia para su asistencia técnica. En casi cinco años, el proyecto vio pasar cuatro presidentes, diez ministros de Transportes y Comunicaciones y 26 jefes de Provías Nacional, la unidad ejecutora del proyecto. Con cada uno de esos cambios, la curva de aprendizaje se reinicia. “Cuando por fin se terminan de capacitar los funcionarios de Provías, los cambian. Hay que volver a empezar”, revela una fuente directamente enterada de los avances del proyecto, sin autorización para declarar.
El tan postergado Anillo Vial Periférico es otra de las víctimas de esta inestabilidad. Semana Económica pudo conocer que el consorcio a cargo de la vía tuvo que reiniciar coordinaciones con ProInversión —entidad que asumirá la titularidad del proyecto cuando entre en vigencia el reglamento de la nueva ley de APP— en septiembre, tras el nombramiento de una nueva directora ejecutiva que apenas duraría dos meses en el cargo, debido al reciente retorno de su antecesor, Luis del Carpio. La historia podría repetirse en poco más de seis meses, con la elección de un nuevo presidente de la República. “Al no haber planeamiento estratégico de largo plazo, las decisiones de hacer [los proyectos] son discrecionales de cada autoridad de turno”, cuestiona el director de Videnza Consultores, Milton Von Hesse.
Los proyectos con inversión en ejecución no son ajenos a este impacto. Prueba de ello son los del primer y el segundo grupo de aeropuertos, cuyas adendas acumulan una década de postergaciones. En el caso del segundo grupo de aeropuertos, la adenda debió firmarse antes de julio de este año, pero los cambios en el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), concentrados en mayo, ralentizaron el proceso. Hoy existe un borrador de adenda, sin fecha cierta de suscripción. “Cada ministro tiene su prioridad. En la última década hemos tenido más de 50 ministros en el MEF, MTC y Minem”, cuestiona el gerente general del Instituto Peruano de Economía, Carlos Gallardo.
Todos los retrasos descritos, a su vez, abren la puerta a potenciales nuevos arbitrajes contra el Estado. En el caso de la Nueva Carretera Central, el último informe de la Contraloría advierte demoras en estudios clave que podrían postergar el inicio de la construcción como la culminación del proyecto. “Cuando entre a la fase de obras, los contratistas internacionales van a tener un ejército de abogados y cualquier demora se le va a cobrar al Estado. Los arbitrajes se van a multiplicar por cuatro, si no se consolida un equipo estable, competente y ajeno a los vaivenes políticos”, advierte la fuente antes citada, sin autorización para declarar.
Esta revista solicitó la posición oficial del MEF, el MTC y ProInversión sobre el estado de los proyectos, sin respuesta al cierre de la edición.
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