Los cargadores reclaman una mayor monitorización de los reguladores ante el caos en el transporte marítimo

El Reglamento de Excención por Categorías fomenta teóricamente la cooperación para ofrecer precios más bajos y más calidad, pero el resultado está siendo el contrario al pretendido.

El Foro Español de Referencia Marítima, formado por 18 organizaciones representativas de los cargadores, usuarios de la logística y el transporte marítimo, y otros actores de la cadena de suministro, se ha pronunciado sobre la situación del transporte de mercancías por vía marítima tras la pandemia.

En su opinión, las cadenas logísticas globales se han mostrado muy vulnerables ante las tensiones que ha generado la disrupción provocada por el asimétrico aumento de la demanda y la concentración de la oferta. La situación no debe atribuirse únicamente al Covid-19, pues existían unos elementos normativos y regulatorios previos que han favorecido que la situación se haya agravado.

El Reglamento de Excención por Categorías, que desde 2009 fomenta teóricamente la cooperación de las compañías marítimas en forma de alianzas para ofrecer “precios más bajos y una mejor calidad de servicio para los consumidores”.

Sin embargo, el resultado está siendo «el contrario al pretendido por el legislador«, pues la redacción actual causa unos efectos «altamente lesivos» para los usuarios y consumidores. Es destacable remarcar que el caos operacional del transporte marítimo global no atiende al principio básico de mejorar la calidad del servicio y acusa una ausencia notoria de monitorización por parte del regulador.

La concentración extrema de la oferta, en combinación con el aumento de los tiempos de tránsito y el alto voltaje de los fletes marítimos ha dejado a miles de cargadores sin poder desarrollar sus funciones de aprovisionamiento y suministro.

Con unas existencias globales de 43 millones de contenedores en 2020, y que en 2021 ha aumentado en tres millones más disponibles, es obvio que «el jaque al suministro global se encalla en la gestión» y en la imposibilidad de los cargadores para contratar un servicio de calidad, diversificado y eficiente, que priorice la atención al cliente y sea eficaz en su desarrollo operacional.

Incumplimiento de los contratos

La extrema dificultad en la expedición y embarque de productos obedece, además, a un algoritmo invisible, pues los proveedores clasifican y eligen a los clientes en función de parámetros reservados y desconocidos, alterando los principios básicos de relación cliente-proveedor, deteriorando la confianza entre los actores logísticos y favoreciendo la opacidad.

Además, «incumplen sistemáticamente los contratos, los acuerdos de precios y las condiciones pactadas«, infundiendo confusión a los usuarios gracias a la cancelación de escalas, los viajes de contenedores en vacío incluso habiendo de demanda hacia zonas donde serán reexpedidos a precios elevados, o la congelación de las tasas ‘spot’ por parte de algunas navieras.

Todo ello genera un efecto látigo que amplifica la percepción del caos logístico, por lo que ante la incertidumbre operativa y la escasa fiabilidad, la demanda reacciona generando más demanda o cancelándola definitivamente, tensionando aún más la capacidad actual de resolución del transporte marítimo.

Tal y como aseguran desde el Foro, «la selección y elección del cliente puede ser legítima, pero no ética«, especialmente en este momento. Los usuarios tendrán que enfrentar esta situación con medidas paliativas de corto plazo, ya que el medio plazo no es estimable, aunque esto consumirá muchos recursos de las organizaciones.

Si esta situación se prolonga, el resultado puede cambiar para siempre el transporte marítimo, cronificando «males y defectos que, a fecha de hoy, podrían interpretarse como coyunturales«. Por ello, la cadena de suministro global reclama una solución de monitorización urgente por parte del regulador.

Fuente : Cadena y Suministro