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Por qué el transporte marítimo no puede esperar otra crisis de ciberseguridad

Con los recientes ciberataques que han paralizado a importantes minoristas y expuesto los datos personales de millones de personas, la ciberseguridad vuelve a ser noticia de primera plana. Minoristas e instituciones financieras han invertido miles de millones en defensas digitales, pero en el sector del transporte marítimo, aún falta la misma urgencia. Es posible que el sector del transporte marítimo no pueda permitirse esta reticencia a actuar por mucho más tiempo.

A medida que los buques se conectan más, también se vuelven más vulnerables. La digitalización ha aportado enormes beneficios a las operaciones marítimas, desde el seguimiento de la carga en tiempo real, la navegación por satélite y el mantenimiento predictivo, para empezar, pero también nos ha dejado más expuestos a las ciberamenazas. Una filtración en el mar no se limitaría al robo de datos. Podría interrumpir las cadenas de suministro globales, comprometer la seguridad de los buques, poner en peligro la vida de las tripulaciones e incluso provocar desastres ambientales.

El incidente de Maersk en 2020 debería haber sido una llamada de atención. Ese único evento les costó cientos de millones e interrumpió operaciones en todo el mundo. Y, sin embargo, aquí estamos en 2025, y muchos operadores aún no han ido más allá de los fundamentos de la ciberseguridad.

Ese ciberataque, causado por el malware NotPetya, destruyó miles de sistemas de Maersk, desde las reservas hasta las operaciones portuarias. La recuperación tardó semanas. Pero eso fue hace cinco años. Desde entonces, el panorama de ciberriesgos ha empeorado considerablemente, con el auge de los ataques basados ​​en IA, bandas de ransomware cada vez más sofisticadas y las crecientes tensiones geopolíticas que impulsan la ciberagresión.

Mi mensaje a la industria es que la ciberseguridad ya no es solo un problema de TI. Es un problema de seguridad, un problema ambiental y un problema de continuidad del negocio. A pesar de ello, actualmente muchos buques siguen utilizando sistemas operativos obsoletos, contraseñas predeterminadas y carecen de capacidades de monitorización o respuesta en tiempo real.

Los puertos, plataformas y líneas navieras son objetivos tentadores para los ciberdelincuentes. Operan infraestructuras críticas, pero a menudo no están bien preparados. En algunos casos, los sistemas ni siquiera están segmentados adecuadamente, lo que significa que si un atacante accede a través de un correo electrónico inofensivo o una memoria USB infectada con un virus, podría acceder a los sistemas de navegación o a los controles del motor.

Si bien no siempre es posible contar con un equipo de TI dedicado a bordo de un barco, muchas empresas ahora ofrecen soluciones inteligentes y livianas que se pueden implementar fácilmente, incluso en sistemas heredados.

Lo que se necesita ahora es un cambio de mentalidad en la industria. No deberíamos esperar otra crisis para empezar a tomar esto en serio, ya que el costo de la prevención siempre es menor que el de la recuperación, independientemente del sector al que pertenezcamos.

Para la industria marítima, los armadores deben considerar la ciberseguridad como un componente fundamental de la gestión de la seguridad, no solo como un requisito regulatorio. Esto implica capacitar a la tripulación, realizar evaluaciones de riesgos periódicas e invertir en sistemas que ofrezcan visibilidad y resiliencia.

A medida que el ransomware ataca cada vez más a las empresas de logística terrestre, no es difícil imaginar un futuro donde el transporte marítimo sea el próximo objetivo. La diferencia radica en que el impacto de un ataque marítimo exitoso podría extenderse a toda la economía global; lamentablemente, los océanos no ofrecen un refugio seguro contra la ciberdelincuencia.

En la era digital actual, ya no son el viento y las olas las que representan la mayor amenaza para la industria marítima, sino las fuerzas invisibles que se esconden en las líneas de código. Los riesgos cibernéticos son cada día más peligrosos, y el futuro no esperará. Es hora de actuar, porque navegar hacia el futuro sin una ciberseguridad robusta es como navegar a ciegas en medio de una tormenta.

@Splash

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