INTERNACIONALES

China está intensificando la disputa por el puerto de Panamá con un aumento en las detenciones de buques, advierte el regulador estadounidense.

Una disputa latente por el control de terminales clave del Canal de Panamá está afectando ahora a las rutas marítimas mundiales: China está deteniendo buques con bandera panameña en sus puertos y los reguladores estadounidenses advierten de las posibles repercusiones para el comercio internacional.

En un comunicado emitido el jueves, la presidenta de la Comisión Marítima Federal (CMF), la comisionada Laura DiBella, afirmó que están siguiendo de cerca el aumento de las inspecciones y detenciones de buques con bandera panameña en puertos chinos, acciones que parecen ir mucho más allá de las prácticas normales de control del Estado rector del puerto y que podrían estar relacionadas con la escalada de tensiones entre Pekín y Panamá.

Estos acontecimientos se producen tras la decisión de Panamá, a principios de este año, de revocar las concesiones que la empresa CK Hutchison Holdings, con sede en Hong Kong, tenía para operar las terminales de contenedores de Balboa y Cristóbal, ubicadas en ambos extremos del canal. Esta medida se tomó después de que la Corte Suprema de Panamá invalidara el marco legal que sustentaba los acuerdos de concesión de 1997, lo que llevó a las autoridades a tomar el control de las instalaciones e instalar nuevos operadores.

En virtud de acuerdos provisionales, APM Terminals, filial de Maersk, se hizo cargo de las operaciones en Balboa, en la costa del Pacífico, mientras que Terminal Investment Limited, perteneciente al gigante naviero suizo Mediterranean Shipping Company, asumió el control de Cristóbal, en la costa del Atlántico. Se prevé que ambas gestionen las terminales durante un máximo de 18 meses, mientras Panamá desarrolla una nueva estructura de concesión a largo plazo.

Hutchison ha impugnado enérgicamente la adquisición, intensificando su respuesta legal en las últimas semanas con demandas de arbitraje que podrían superar los 2.000 millones de dólares. La disputa se remonta a una propuesta de venta de 22.800 millones de dólares del negocio global de puertos de Hutchison —incluidos los activos de Panamá— a un consorcio liderado por BlackRock y Mediterranean Shipping Company, un acuerdo que generó críticas por parte de Pekín en medio de las crecientes tensiones entre Estados Unidos y China por el control de este estratégico punto marítimo.

“Las acciones de gobiernos extranjeros que detienen, retrasan o impiden de cualquier otro modo el movimiento de buques… son incompatibles con el mandato de la Comisión de proteger la fiabilidad e integridad de la cadena de suministro global de Estados Unidos”, declaró la comisionada Laura DiBella en su comunicado.

La agencia afirmó que la legislación estadounidense le otorga autoridad para investigar si las regulaciones o prácticas extranjeras crean condiciones desfavorables para el transporte marítimo en el comercio exterior de Estados Unidos, lo que indica que podrían tomarse medidas adicionales si la situación se agrava.

Por ahora, la principal preocupación para las navieras y los propietarios de carga son los retrasos operativos, las inspecciones y la incertidumbre relacionada con uno de los registros de buques más grandes del mundo. Pero la pregunta más importante que se cierne sobre el sector es si esta disputa se mantendrá bajo control o si se convertirá en el último foco de conflicto que perturbe directamente los flujos comerciales globales.

@GCaptain

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