INTERNACIONALES

Ondas de choque en Ormuz: la ONU advierte que el aumento repentino de energía podría tener repercusiones en el comercio mundial.

La Oficina de Comercio y Desarrollo de las Naciones Unidas advierte que la crisis del estrecho de Ormuz está pasando rápidamente de ser una simple interrupción del transporte marítimo a convertirse en una conmoción económica más amplia.

Aproximadamente una cuarta parte del petróleo transportado por vía marítima a nivel mundial, así como importantes volúmenes de GNL y fertilizantes, transitan por el estrecho. Con los flujos ahora gravemente interrumpidos, los efectos ya se están extendiendo.

Según datos de la UNCTAD basados ​​en información de Clarksons, el tránsito de buques, que promedió alrededor de 129 por día en febrero, se redujo a cifras de un solo dígito a principios de marzo. Esta disminución refleja las medidas que los operadores ya están implementando: retrasar el tránsito, desviar rutas o esperar a que mejoren las condiciones de seguridad.

Los mercados reaccionaron de inmediato. El crudo Brent superó los 90 dólares por barril, mientras que los precios de la gasolina se dispararon. Esto se traduce directamente en un aumento de los costos del combustible para buques, las primas de seguros y las tarifas de flete.

La UNCTAD advierte de una reacción en cadena ya conocida, en la que el aumento de los costes energéticos eleva los precios del transporte y de los fertilizantes, lo que a la larga provoca inflación alimentaria.

Para las economías en desarrollo que ya sufren presión por la deuda, esa combinación puede tener un impacto rápido.

El estrecho es también una ruta clave para las exportaciones de fertilizantes del Golfo. Varios países que dependen de las importaciones dependen en gran medida de esos flujos, lo que genera preocupación tanto por el precio como por la disponibilidad si continúan las interrupciones.

Se observan los primeros indicios de tensión financiera, con un ligero aumento en los rendimientos de los bonos regionales. La UNCTAD señala que este patrón refleja crisis anteriores, donde las interrupciones en el suministro energético se extienden rápidamente a una economía más amplia.

La conclusión es sencilla: los puntos estratégicos como el estrecho de Ormuz siguen siendo puntos críticos de falla en el comercio mundial.

Si las interrupciones persisten, es probable que los efectos en cadena —desde el transporte marítimo hasta la energía y la alimentación— se intensifiquen.

@GCaptain

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