INTERNACIONALES

La autorización selectiva de Teherán para los tránsitos por el Ormuz divide el transporte marítimo

El tráfico comercial a través del estrecho de Ormuz sigue siendo prácticamente inexistente a medida que la guerra entre la coalición estadounidense/israelí e Irán se profundiza en su tercera semana, dejando a cientos de buques varados y las cadenas de suministro globales en desorden, con armadores que cada vez más desvían sus rutas y planes de abastecimiento de combustible sumidos en el caos

El llamamiento público del presidente Donald Trump el fin de semana para que una coalición naval abriera el estrecho y lo hiciera seguro ha tenido escasa repercusión inmediata. Trump instó a los países a «enviar buques a la zona para que el estrecho de Ormuz deje de ser una amenaza», pero los gobiernos se han mostrado cautelosos. El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, afirmó estar dialogando con algunos de los países mencionados y expresó su confianza en que China «será un socio constructivo», aunque no se han anunciado compromisos firmes. Francia y Alemania manifestaron reservas; el ministro de Asuntos Exteriores alemán calificó la idea de «escéptica», y los analistas cuestionan si las grandes potencias desplegarán buques de guerra directamente en una zona de conflicto.

La situación de seguridad empeoró durante el fin de semana: Estados Unidos atacó las islas Kharg, punto clave de exportación de crudo iraní, mientras que Fujairah, un importante centro mundial de abastecimiento de combustible para buques, sufrió un ataque con drones que incendió instalaciones en la Zona Industrial Petrolera de Fujairah. Las autoridades informaron de esfuerzos continuos para contener los incendios y confirmaron un herido leve. Se informó que las operaciones de carga de petróleo se habían reanudado, pero aún no habían vuelto a la normalidad. Un buque con bandera india zarpó de Fujairah con crudo a bordo, y muchos analistas de seguridad sugieren que Teherán permitirá que los buques de naciones amigas pasen por sus costas sin sufrir daños.

A medida que el acceso al estrecho de Ormuz se convierte en una herramienta geopolítica en lugar de una simple ruta marítima, los analistas señalan una nueva realidad. «El acceso al estrecho podría gestionarse cada vez más mediante autorizaciones selectivas en lugar de la libertad de navegación comercial habitual, y a algunos buques se les permitiría el paso en función de consideraciones operativas o diplomáticas», afirmó la plataforma de análisis marítimo Windward.

Los analistas de transporte marítimo de HSBC señalan importantes interrupciones en el transporte de contenedores: los buques evitan el estrecho y descargan en puertos periféricos del Golfo, lo que agrava la congestión regional y obliga a las navieras a considerar alternativas más lejanas, como Colombo. El banco destaca el creciente desequilibrio en la flota, ya que los contenedores vacíos tienen dificultades para regresar a los centros logísticos asiáticos.

En lo que respecta al mercado de buques cisterna, HSBC señaló hoy: «Los buques cisterna compiten ahora por las cargas disponibles y se están reposicionando en puertos de carga alternativos en Oriente Medio, África Occidental y el Golfo Pérsico, lo que aumenta la presión sobre la oferta», advirtiendo que la discrepancia entre las tarifas oficiales de Oriente Medio y los ingresos reales de la flota se está ampliando.

@Splash247

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