La Revolución Portuaria en el Pacífico Sur
El sistema portuario peruano atrae inversiones de 18 países y el Callao se afianza como el tercer puerto más importante de Sudamérica
La ambiciosa reforma portuaria implementada en el Perú durante los últimos 25 años está cosechando sus frutos más importantes. Con una inversión total acumulada y proyectada que se aproxima a los 15,000 millones de dólares desde 1998, el litoral peruano se ha convertido en el nodo logístico por excelencia de la costa del Pacífico Sur, atrayendo capitales de operadores líderes provenientes de 18 países, entre los que destacan los Emiratos Árabes Unidos, Países Bajos, China, Estados Unidos, Francia y el influyente fondo de inversión global BlackRock.
Lejos de los temores sobre monopolios o pérdidas de soberanía, el modelo portuario nacional destaca por su pluralidad de inversiones y la estricta vigencia del Estado de derecho. Instituciones como la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (SUNAT), el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA) y la Policía Nacional ejercen soberanía plena en cada terminal del país, garantizando que el control estatal y la seguridad jurídica caminen de la mano con el éxito corporativo.
El Callao: El gigante indiscutible de la región
Frente a las expectativas generadas por nuevos proyectos, las cifras oficiales reafirman el liderazgo histórico y técnico del Puerto del Callao. El terminal chalaco ha experimentado un ascenso meteórico en la última década: pasó de ocupar el octavo lugar en el ranking de movimiento de contenedores de Sudamérica a consolidarse sólidamente en el tercer puesto, habiendo superado recientemente a plazas históricas como Buenos Aires.
El Callao registra actualmente un movimiento anualizado de 3.3 millones de TEUs (contenedores de 20 pies) y tiene la meta clara de superar a Cartagena (Colombia), que lidera el bloque inmediato con 4 millones de TEUs. La fortaleza del Callao radica en factores únicos dentro de la costa oeste:
- Infraestructura robusta: Cuenta con 18 amarraderos operativos, frente a los cuatro del terminal de Chancay.
- Diversidad operativa incomparable: A diferencia de terminales especializados, el Callao tiene capacidad instalada para procesar de manera simultánea carga general, contenedores, granos, químicos, combustibles y concentrados de minerales.
- Inversión en marcha: Con más de 2,000 millones de dólares ya invertidos por operadores de clase mundial como DP World y APM Terminals, se proyectan desembolsos por otros 2,000 millones de dólares mediante la renovación y ampliación de los contratos de concesión actuales. Se estima que para el año 2035, el Callao procesará la cifra récord de 9 millones de TEUs al año.
El despertar de Chancay y la descentralización de la costa
Por su parte, el terminal de Chancay consolida su primer periodo anualizado con un ritmo sumamente positivo de 500,000 contenedores procesados, proyectando elevar la cifra a 600,000 TEUs para el cierre del presente ejercicio y apuntando al millón de unidades en el mediano plazo. Tras la reciente ratificación en segunda instancia judicial sobre las competencias regulatorias de Ositrán en materia de libre competencia y acceso, se ha logrado distender el debate legal, enviando un mensaje claro de predictibilidad institucional a los mercados internacionales: en el Perú, los modelos 100% privados y las concesiones públicas conviven bajo las mismas reglas de transparencia y supervisión técnica.
Este auge no se concentra solo en el centro del país. La descentralización portuaria avanza a paso firme con terminales como Paita, que ya bordea los 400,000 TEUs; Paracas, encaminado hacia los 100,000 TEUs; y el éxito de terminales graneleros y mineros como Salaverry, Matarani y el puerto fluvial de Yurimaguas en la Amazonía.
El gran desafío pendiente para capitalizar esta infraestructura del siglo XXI radica en el cierre de la brecha vial y ferroviaria. El éxito portuario nacional obliga ahora al Estado a enfocar sus esfuerzos en la conectividad terrestre interna para asegurar que los productos provenientes de las regiones del interior y de los países vecinos —como Brasil y Bolivia— fluyan de manera rápida hacia las costas peruanas, consolidando de manera definitiva al Perú como el hub logístico natural que conecta el Atlántico con el dinámico mercado del Asia-Pacífico.
Fuente : El Montonero
