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Un sólo centro de datos consumirá el equivalente a toda la producción anual de cobre de Antamina en el Perú

World Mining Congress. La líder de la empresa especializada en exploración minera a través de nanosatélites, sensores sísmicos, IA y geofísica avanzada, explica la relevancia del Perú en el nuevo mapa global minero y la transición enegética. La empresa aeroespacial australiana busca reducir diez veces el tiempo para explorar potenciales yacimientos.

Entre el descubrimiento de un yacimiento de cobre y el inicio de producción pueden pasar, en promedio, entre 10 y 15 años. ¿En qué medida los nanosatélites, los sensores sísmico, la geofísica avanzada y la IA pueden contribuir a reducir esos plazos?

No sólo eso, se requieren muchísimas perforaciones. Se dice que hacen falta unas 30,000 para hallar un depósito y eso tiene que cambiar. El cobre que buscamos en el Perú está a mayor profundidad y es más difícil de alcanzar. Nosotros buscamos reducir esos 15 años diez veces; es decir, lograr encontrar un yacimiento en un año y medio. Es posible si utilizamos técnicas geofísicas avanzadas y las conectamos con el espacio. Así se puede obtener información con mayor rapidez y, con ello, localizar los yacimientos en menor tiempo.

¿Qué resultados ha logrado hasta ahora Fleet Space y cuál ha sido su impacto en el sector?

Fleet ya lleva 10 años operando y hemos realizado más de 165 proyectos en todo el mundo. También trabajamos en el Perú desde hace varios años. Lo que observamos es que nuestros clientes logran una mayor tasa de éxito —una mejora de casi el 83%—; es decir, detectan la mineralización más rápido y con menos perforaciones. Estamos viendo un gran impacto de Fleet en lugares como Canadá, los Andes, Australia, África y Arabia Saudita.

¿Cómo funcionan los sensores de superficie y nanosatélites? ¿Estas tecnologías pueden facilitar la obtención de la licencia social para los proyectos?

Sin duda. Hemos diseñado nuestras herramientas geofísicas para que sean extremadamente fáciles de usar. Simplemente se colocan en el suelo y se activan, sin generar ningún impacto. Por un lado, se trata de implementar técnicas geofísicas de bajo impacto ambiental. Por otro lado, si la geofísica se realiza correctamente desde el principio, es posible reducir las perforaciones y, al reducirlas, el impacto es positivo, tanto en la economía como en el medio ambiente.

¿Cuál es la importancia de los sensores sísmicos y su relación con la localización de yacimientos?

En la industria del petróleo y el gas la sísmica se utiliza ampliamente para comprender el subsuelo. Nosotros trasladamos esta tecnología al sector de los minerales y nos convertimos en expertos mundiales en sísmica aplicada a la minería. Los sensores sísmicos colocados en el terreno miden la actividad sísmica, que sirve como indicador de la densidad. Se obtiene así un conjunto de datos en 3D que aporta información valiosa sobre el subsuelo y facilita la toma de decisiones. Es un conjunto de datos extraordinarios que la industria minera está utilizando cada vez más. Combinamos la sísmica con la inteligencia artificial (IA). Es decir, integramos todos los datos y utilizamos la IA para intentar localizar los yacimientos.

La minería tradicional suele ser una industria conservadora que prefiere métodos probados, como el análisis físico de testigos de perforación frente a los modelos predictivos de IA. ¿Cuál ha sido la principal barrera cultural que han encontrado al negociar con los gigantes de la minería?

La perforación ha sido siempre el método operativo estándar, ya que no resulta excesivamente costosa. Por eso prefieren perforar en todas partes antes que invertir más dinero en geofísica. Es necesario cambiar esa mentalidad: no hace falta realizar más perforaciones, sino hacer menos en menos tiempo y utilizar más la geofísica desde el principio para reducir el riesgo de nuestras decisiones. Es un cambio necesario que estamos impulsando.

Hoy se habla mucho del potencial de la minería espacial. ¿Qué tan cerca estamos de que esta actividad se convierta en un negocio comercialmente viable y de qué manera la tecnología que prueban hoy en minas terrestres contribuye a esa carrera espacial?

Lo ​​que está sucediendo en la exploración espacial es muy importante. La humanidad está regresando a la Luna y dirigiéndose a Marte, y el objetivo es quedarse ahí. Estados Unidos y otros países van a construir hábitats lunares para que la gente viva en ellas, lo que implica la necesidad de agua y minerales para construir infraestructura. Por ello, la exploración espacial está cobrando gran relevancia. Mientras que en la misión Apolo el enfoque estaba en los cohetes, ahora las misiones se enfocan en los recursos. El interés se dirige principalmente a la superficie de otros planetas. Así, por primera vez en la historia, la industria minera y sus conocimientos se están aplicando a la exploración espacial. Se están invirtiendo miles de millones de dólares en conocimientos avanzados sobre el subsuelo. Estamos muy cerca de lograrlo. Este año lanzaremos sensores a la Luna para cartografiar su subsuelo y este sólo es un paso más.

Fleet Space firmó un acuerdo multimillonario con la minera saudí Ma’aden para hacer una rafiografía del escudo geológico de Arabia Saudita, en lo que constituye uno de los mayores esfuerzos de exploración a nivel mundial. ¿Cómo evalúa la viabilidad de establecer asociaciones público-privadas a gran escala para hacer lo mismo en el subsuelo de países con gran actividad minera como el Perú?

Fleet ya está comenzando a mapear el subsuelo de Arabia Saudita. Este año iniciaremos operaciones en Sudáfrica. Acabamos de firmar un memorando de entendimiento para empezar a mapear toda la Guayana Francesa. Está claro que todos los países están ahora muy enfocados en encontrar minerales. El Perú es una opción evidente; necesita encontrar más cobre. OpenAI está construyendo un centro de datos llamado Stargate y este requerirá 500,000 toneladas de cobre, una cantidad más o menos equivalente a la producción anual de Antamina. Es decir, un sólo centro de datos consumirá el equivalente a toda la producción de cobre de Antamina en el Perú. Por ello, es crucial que el Perú invierta en exploración durante los próximos años. Creo que el Perú es un país muy innovador; saben cómo implementar tecnologías y gestionan sus recursos de manera extraordinaria. Existen algunos obstáculos, pero son superables. Así que tengo muchas esperanzas de que Perú y el resto de los países sudamericanos comiencen a realizar estas iniciativas de exploración a gran escala.

@SemanaEconomica

Foto Cortesia Canvi

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