Mincetur queda sin titular: José Reyes renuncia al cargo por “principios institucionales”
José Reyes Llanos iba a ser interpelado este jueves 4 de junio por la demora en la entrada en vigencia del Acuerdo de Profundización Económico Comercial entre Perú y Brasil.
José Reyes Llanos renunció hoy, miércoles 3 de junio, al cargo de ministro de Comercio Exterior y Turismo. El alejamiento se produce un día antes de su presentación ante el Congreso de la República para explicar la demora en la entrada en vigencia del Acuerdo de Profundización Económico Comercial entre Perú y Brasil.
En una carta dirigida al presidente José María Balcázar, Reyes Llanos señaló que la decisión responde a razones estrictamente vinculadas a convicciones profesionales y principios institucionales que considera indispensables en el ejercicio de la función pública, particularmente en escenarios que involucran relaciones internacionales, compromisos de cooperación y decisiones de relevancia estratégica para el país.
“En ese contexto, considero que la conducción de temas vinculados a acuerdos o entendimientos internacionales, especialmente aquellos que podrían involucrar componentes relacionados con integridad, transparencia y mecanismos anticorrupción, exige no solo una evaluación de oportunidad comercial o política inmediata, sino también una ponderación integral de los intereses permanentes del Estado, la reputación institucional del país y los estándares de gobernanza pública que el Perú está llamado a fortalecer ante la comunidad internacional”, expresó en la misiva.
Desde esa perspectiva, añadió que, siendo consecuente con su posición técnica respecto a la necesidad de que cualquier definición sobre dichas materias se adopte en salvaguarda de los intereses del Estado, considera pertinente dar un paso al costado.
“Reitero que mi actuación en el servicio público ha estado siempre guiada por los principios de integridad, responsabilidad y compromiso con el país, valores que seguirán orientando mi desempeño profesional”, subrayó.
La dimisión de Reyes se produce pocos días después de que en el Pleno del Congreso se aprobara su interpelación para que responda sobre la demora en la entrada en vigencia del Acuerdo de Profundización Económico Comercial entre Perú y Brasil.
La moción fue aprobada con 63 votos a favor, 15 en contra y 15 abstenciones. Posteriormente, el Parlamento acordó que el titular del Mincetur se presente ante el Pleno mañana, 4 de junio.
La iniciativa fue impulsada principalmente por congresistas de Somos Perú, Alianza para el Progreso y Acción Popular.
Los legisladores buscan que el ministro explique por qué el acuerdo suscrito entre Perú y Brasil en 2016, y aprobado por el Senado brasileño un año después, todavía no entra en vigencia en el país.
Reparos ante TLC con Brasil
El pasado 25 de mayo, un grupo de exministros de Comercio Exterior y Turismo expresó su preocupación por el tratamiento político que viene recibiendo el proceso de negociación relacionado con la propuesta peruana de suscribir un Protocolo Complementario al Acuerdo de Profundización Económico Comercial entre Perú y Brasil.
A través de un pronunciamiento público, los exfuncionarios plantearon la necesidad de resguardar el carácter técnico e institucional de este tipo de negociaciones.
En el documento, los firmantes reconocen la importancia de fortalecer y ampliar las relaciones comerciales y de integración con Brasil, al que califican como un socio comercial relevante para el Perú. No obstante, sostienen que las negociaciones internacionales deben desarrollarse bajo criterios técnicos, estratégicos e institucionales, evitando interferencias políticas coyunturales que puedan afectar el proceso.
Los exministros remarcan, además, que las negociaciones comerciales requieren espacios de reserva durante las etapas de formulación de propuestas y negociación; una práctica que consideran común en el ámbito internacional y necesaria para proteger la capacidad negociadora del Estado y garantizar una adecuada defensa de los intereses nacionales.
El pronunciamiento también hace referencia a los antecedentes del caso Lava Jato y a los esquemas de corrupción transnacional que afectaron al Perú y a otros países de la región. En ese contexto, sostienen que el Estado peruano debe actuar con responsabilidad y cautela en toda negociación vinculada con inversión y contratación pública internacional, especialmente frente a riesgos jurídicos, arbitrales y reputacionales que puedan comprometer la seguridad jurídica y la estabilidad institucional.
Exigir cláusulas específicas de anticorrupción
En esa línea, la exministra Mercedes Aráoz sostuvo en una columna publicada el 25 de mayo que exigir un protocolo complementario con cláusulas específicas de anticorrupción e integridad no es un capricho del Mincetur ni una demora burocrática.
Indicó que el argumento de que las cláusulas anticorrupción “retrasan” el acuerdo es débil. “Más retrasan las obras judicializadas, los contratos capturados, los arbitrajes mal defendidos y los proyectos paralizados por corrupción. Más costoso que negociar bien es firmar mal. Los megaproyectos sin institucionalidad terminan siendo carísimos por sus sobrecostos, sus pasivos y el daño que causan a la confianza pública. Por eso preocupa que algunos congresistas conviertan este tema en una interpelación efectista. Fiscalizar es legítimo; presionar para bajar estándares, no”, subrayó.
Aráoz sostuvo que el ministro debía explicar el estado del acuerdo, pero que el Congreso también tendría que responder: ¿por qué aprobar sin un protocolo anticorrupción? ¿A quién beneficia una ratificación incompleta? ¿Por qué se omite que el comercio ya está liberalizado?
“El tema es aún más sensible en el tablero geoeconómico. Brasil busca una salida competitiva al Pacífico y a Asia; el Perú puede ser una plataforma logística regional si articula Chancay, Callao, Matarani, Yurimaguas y los corredores interoceánicos. Pero, oportunidad no significa ingenuidad”, explicó.
Además, subrayó que la Amazonía peruana enfrenta minería ilegal, deforestación y crimen organizado transfronterizo. “Cualquier tren o corredor bioceánico que atraviese territorio peruano debe discutirse con el Perú, no sobre el Perú, y evaluarse con criterios ambientales y sociales”.
“Profundización económica con Brasil, sí, pero con reglas del siglo XXI. Integración, sí, pero sin rendijas para la corrupción. Corredores logísticos, sí, pero no a costa de la Amazonía ni de la soberanía regulatoria”, dijo Aráoz.
Finalmente, mencionó que Perú necesita corredores de desarrollo, no corredores de impunidad. “El acuerdo del 2016 debe entrar en vigor junto con un protocolo anticorrupción robusto. No se trata de trabar la relación, sino de protegerla de aquello que ya una vez la contaminó”, concluyó.
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