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Perú: la puerta del Pacífico para Sudamérica

Luis Del Carpio

En un foro reciente sobre infraestructura e integración regional, surgió una idea que vale la pena tomar en serio: el Perú puede jugar un rol mucho más importante en la conexión de Sudamérica con el mundo.

No se trata solo de tener más proyectos. Se trata de mirar la infraestructura como un sistema: puertos, carreteras, aeropuertos, ferrocarriles, energía y servicios funcionando bajo una misma lógica territorial.

Ese cambio de enfoque venimos impulsando desde PROINVERSIÓN. Las brechas no se cerrarán con obras aisladas, sino con corredores, nodos logísticos y proyectos que se conecten entre sí.

El Perú tiene una ubicación estratégica en el Pacífico. Esa condición puede convertirnos en una puerta de salida hacia Asia, Europa y Estados Unidos. Para Brasil, una de las principales economías del mundo y una de las mayores potencias exportadoras de alimentos, minerales y energía, esta conexión puede significar menores costos logísticos, menores tiempos de traslado y una ruta más competitiva hacia los mercados globales.

El Perú ya es reconocido como una potencia minera y agroexportadora. Ocupamos posiciones importantes en varios productos a nivel mundial. Pero todavía tenemos una gran tarea pendiente: mejorar nuestra infraestructura y logística.

Para que suceda, tenemos que construir la base que nos permita desarrollarnos: con infraestructura conectada, nodos logísticos, puertos eficientes, carreteras integradas, energía disponible y una visión territorial clara.

En ese contexto, el avance del Eje Sur es especialmente importante. Allí se han adjudicado 68 proyectos por aproximadamente US$ 14 mil millones, marcando hitos como IIRSA Sur, Longitudinal de la Sierra Tramo 4, el Segundo Grupo de Aeropuertos de Provincia, el Terminal Portuario San Juan de Marcona, el Terminal Portuario de Paracas, el Nodo Energético del Sur, la PTAR Puerto Maldonado y el COAR Cusco, entre otros.

Pero también miramos hacia adelante. En el Eje Sur tenemos una cartera de 29 proyectos por cerca de US$ 13 mil millones, que incluye iniciativas como los grupos del Plan de Transmisión 2025–2034, SITGAS, masificación del gas natural, el Tercer Grupo de Aeropuertos de Provincia, Majes Siguas II Etapa, la Desaladora de Ilo, la PTAR Cusco y el Puerto Seco de Puno.

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A ello se suma el impacto de Obras por Impuestos. En el sur del país, principalmente Arequipa, Cusco y Puno, las adjudicaciones superan los S/9000 millones y para 2026 tenemos en cartera más de 120 intervenciones por alrededor de S/1800 millones.

Dentro de esta visión, el Puerto de Corío merece una mención especial. Corío puede convertirse en una verdadera ciudad logística y el gran nodo multimodal del Eje Sur. Su desarrollo permitiría articular mejor a Arequipa, Tacna, Moquegua, Puno y Madre de Dios, generando nuevas oportunidades productivas, comerciales y logísticas.

Corío no debe verse solo como un puerto. Debe entenderse como una pieza clave de una arquitectura mayor. Puede ayudar a que muchas otras iniciativas existan y se vuelvan viables: el puerto seco en Puno, nuevos corredores hacia Madre de Dios, mejores conexiones con Bolivia y Brasil, y una mayor integración del sur peruano con los mercados internacionales.

Esa es la visión que queremos compartir. El Perú tiene la oportunidad de convertirse en un nodo estratégico de América del Sur. No se trata de reemplazar rutas tradicionales ni de competir con otros corredores, sino de sumar una nueva plataforma logística para una región que necesita integrarse mejor al mundo.

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urante el foro surgió una reflexión interesante: quizás el Perú pueda convertirse para Sudamérica en algo parecido a lo que California representa para Estados Unidos: una gran puerta de conexión hacia el Pacífico y hacia algunos de los mercados más dinámicos del planeta.

Esa imagen resume bien el desafío. El Perú no debe verse solo como un mercado de más de 30 millones de habitantes, sino como una plataforma de conexión hacia mercados de miles de millones de consumidores.

La oportunidad existe. La infraestructura empieza a alinearse. La cartera de proyectos está identificada. El sector privado tiene interés. Lo que necesitamos ahora es decisión, coordinación y sentido de urgencia.

La pregunta ya no es si Perú tiene una oportunidad. La pregunta es si vamos a saber aprovecharla como país.

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