Plan Nacional de Infraestructura: su decepcionante impacto en el cierre de la brecha
A dos años de su actualización, menos de la cuarta parte de la inversión prevista para proyectos del Plan Nacional de Infraestructura fue ejecutada. De mantenerse como una lista de prioridades sin carácter vinculante, su impacto en el cierre de brechas será mínimo.
El nivel de ejecución de gran parte de los 72 proyectos priorizados en el Plan Nacional de Infraestructura Sostenible para la Competitividad (PNISC) 2022-2025 exhibe una realidad decepcionante. Las cifras evidencian que la actualización del documento guía para el cierre de la brecha de infraestructura del país, realizada dos años atrás, ha sido insuficiente para lograr un avance significativo de las obras, tal como lo advirtió en su momento SEMANAeconómica.
A julio del 2024, del total de la inversión prevista para los proyectos del Plan Nacional de Infraestructura 2022-2025, apenas se había ejecutado el 20%, de acuerdo con cifras del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). Y, por si fuera poco, de los 52 proyectos priorizados en fase de ejecución, sólo 22 iniciaron obras. De ese total, apenas existe un avance físico del 16.4%. “El desarrollo se ha venido dando de manera catatónica. A ese ritmo, en 40 años tendríamos que cerrar la brecha [de infraestructura en el Perú]”, advierte el coordinador general de la unidad de supervisión del Anillo Vial Periférico del Ositran, David Villegas.
Impacto reducido
Hoy, sólo el proyecto de transmisión eléctrica ‘Enlace 500 kV Mantaro-Nueva Yanango-Carapongo y Subestaciones Asociadas’ –también conocido como ‘Proyecto Coya’– está terminado. El segundo proyecto en concluirse sería la ampliación del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, que, según informó Lima Airport Partners a esta revista, estaría 100% culminado el próximo año.
A la reducida lista también se sumarían un proyecto de instalación de banda ancha en 10 regiones del país, la Red Vial Nº4 y la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) de Huarmey. “Salvo la ampliación del Jorge Chávez, los proyectos que tienen un impacto a nivel nacional no se van a terminar”, anticipa el associate partner de Infraestructura de EY Perú, Camilo Carrillo.
Uno de esos proyectos que no se concretará es la tan postergada Línea 3 del Metro de Lima. A la fecha, esta tiene un avance financiero de 0.1% del total de su inversión. Un caso similar es el de la Nueva Carretera Central, cuyo avance financiero es únicamente del 1%. “La información del plan es previa a la suscripción del G2G [gobierno a gobierno]. La ejecución física está proyectada para comenzar en el 1S26”, afirmó PMO Vías, concesionario de este último proyecto, a SEMANAeconómica.
Letra muerta
Lo cierto es que, mientras el Plan Nacional de Infraestructura siga siendo una lista de prioridades sin ningún carácter vinculante, su impacto en el urgente cierre de la brecha de infraestructura será mínimo. En la práctica, el PNISC no ha impulsado o destrabado la ejecución de obras, ya que no fija obligaciones mínimas para las partes involucradas en la gestión de los proyectos. “Cada vez que hay un cambio de autoridad, se ‘resetean’ las infraestructuras prioritarias. El plan debería tener algún nivel de vinculación que se traslade a los sectores o a los gobiernos locales para que funcione”, cuestiona el exdirector ejecutivo de ProInversión, Alberto Ñecco.
La siguiente actualización del Plan Nacional de Infraestructura tendría que traer consigo su transformación hacia una política de Estado. Sólo de esa forma podrá garantizarse que el cumplimiento sea obligatorio para todas las instituciones públicas. “Hay que darle un poco más de dientes a esa herramienta”, afirma el gerente general de la Asociación del Fomento para la Infraestructura Nacional (AFIN), Juan Pacheco.
Para robustecer el PNISC también hará falta una mayor rendición de cuentas, que permita aplicar incentivos de cumplimiento. “Debe haber más transparencia en la información para evidenciar a las partes que lo hacen mal, pero también a los que trabajan bien”, sostiene el socio de Damma Legal Advisors, Juan José Cardenas. Una potencial solución para destrabar las partes más críticas de los proyectos son los incentivos económicos. “Muchas veces, la permisología se maneja a nivel de las municipalidades y gobiernos regionales. Los que cumplan deberían acceder a partidas presupuestales adicionales o bonificaciones fiscales”, recomienda Ñecco.
Hoy, el Plan Nacional de Infraestructura requiere, además, una priorización que cubra todas las fases del proyecto. “Lo lógico sería que la operación y el mantenimiento [de los proyectos priorizados] vayan entrelazados a la construcción. Así, se obligaría a encadenarlos para eliminar el riesgo de que queden inaugurados sin una operación adecuada”, detalla Carrillo.
Ajustes futuros
De los 10 sectores priorizados en el Plan Nacional de Infraestructura, los de ambiente, producción e hidrocarburos no registran ningún tipo de avance. Le siguen agua y saneamiento, agricultura y riego, salud, comunicaciones y educación. “La infraestructura social en nuestro país es muy baja. Los sectores que sí o sí deberían avanzar son salud y saneamiento”, remarca el socio de Philippi, Prietocarrizosa, Ferrero DU & Uria, Ronald Fernández Dávila.
En saneamiento o salud el próximo plan podría plantear proyectos empaquetados, en lugar de hacerlo de forma individual; por ejemplo, 10 PTAR o 10 hospitales. Hoy, el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento ya evalúa esta alternativa para el próximo plan. “Agrupar proyectos es una estrategia clave. Al desarrollar conjuntos de PTAR en varias regiones o ciudades, optimizamos recursos financieros y técnicos”, adelantó dicha cartera a esta revista.
Pese a la apremiante realidad, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones, que muestra un avance del 22% de su costo total de inversión, aún no piensa en los proyectos que priorizará en el próximo Plan Nacional de Infraestructura. “En este momento, la atención está centrada en culminar los proyectos en marcha, ya que su finalización es crucial para alcanzar sus impactos esperados para el país”, precisó el MTC a SEMANAeconómica, a través de una comunicación oficial.
Esta revista buscó reiteradamente la participación del MEF, del Ministerio de Salud y del Ministerio de Educación en este informe para consignar sus planes a futuro. Sin embargo, al cierre de la edición no hubo respuesta.
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