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“Hay turbulencia económica y seguiremos evaluando aumento del sueldo mínimo”

Daniel Maurate. Ministro de Trabajo, ex viceministro de Promoción del Empleo y abogado egresado de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega.

La desaceleración económica preocupa al gobierno, por lo que el ministro Daniel Maurate considera que el aumento del sueldo mínimo debe seguir evaluándose y tomar decisiones con responsabilidad, a pesar de que sea justa la aspiración de los trabajadores. También resalta la importancia de la capacitación laboral.

¿Cómo ve desde su sector la nueva rebaja de la proyección de crecimiento de la economía nacional (3%) para este año?
El análisis macroeconómico es una explicación de lo que está pasando en el mundo y poco podemos hacer frente a eso. La caída del precio de las exportaciones, la crisis en China, factores exógenos que complican a la economía, pero a pesar de este escenario el Perú sigue creciendo y hemos reducido la pobreza.
¿En este escenario de desaceleración, ya no podrá crearse el número de empleos que se proyectaba, o incluso podrían perderse puestos de trabajo?
Cuando un país crece, los indicadores de empleo también crecen, la demanda laboral crece y la pobreza se reduce. Pero cuando la producción de un país se desacelera, obviamente afecta a todos los sectores y al empleo, por eso tenemos que tomar una actitud frente a esta situación, porque si hay un difícil contexto internacional y la ocurrencia del fenómeno El Niño, no debemos sumarle ruido político, que puede complicar más el panorama.
¿Entonces ahora será más difícil que el gobierno tome la decisión de subir el sueldo mínimo?
La Remuneración Mínima Vital sigue en evaluación, pero, como le decía, en la medida que los peruanos nos presentemos cohesionados, con un ambiente propicio para la inversión, esto lo podremos superar mejor. Por ahora, estamos en una turbulencia económica y tenemos que seguir evaluando este tema.
¿No está descartado?
No se descarta, porque la intención del gobierno siempre ha ido en ese sentido, hemos sido los que más aumentamos el sueldo mínimo (de S/. 600 a S/. 750). Voluntad hay de parte del gobierno, pero tenemos que esperar que se dé el contexto económico, porque no podemos ser irresponsables.
Eso fue hace tres años y los precios de los productos han subido, la inflación ya superó el rango meta (3%) en este 2015 y los ingresos de las familias también deberían subir.
La aspiración de los trabajadores es comprensible, es justa, pero hay que ser muy responsables en este tema, porque lo más fácil para este gobierno sería incrementar el sueldo mínimo y nos llenamos de popularidad. Lo que menos queremos es dejar problemas al próximo gobierno.
¿Y en el tema de capacitación laboral, a qué están apuntando?
Hemos decidido ser el sector del capital humano, no solo que se mire al Ministerio de Trabajo como el sector que se encarga de los conflictos laborales. No existe país en el mundo que haya salido de la pobreza sin trabajar el capital humano, algo que tenemos que trabajar mucho con los jóvenes, porque hay una desarticulación entre lo que estudiaron y en lo que trabajan.
Es más complejo, ministro. Hay un desajuste entre demanda laboral y oferta formativa.
Exacto. Pero eso lo estamos resolviendo, con programas de orientación vocacional y el Observatorio Ponte en Carrera, que tiene tres datos importantes: qué carreras estudiaron los trabajadores, dónde estudiaron y cuándo egresaron. Todo esto va a contribuir al desarrollo económico del país. Si los jóvenes trabajan en lo que estudian, son muy productivos.
¿Esto también amerita un replanteamiento de los currículos educativos, de lo que se enseña en los centros de formación?
Sí. Mira, nunca en la historia del Perú se ha puesto el presupuesto tan alto para la educación como en el 2015, algo de 3,6% del PBI, y ya estamos enviando el Presupuesto Público del próximo año con una cifra mayor, por lo que para el 2016 habrá muchos más recursos para la educación y esperamos que esto sea una política de Estado y el próximo gobierno le asigne más recursos el 2017 y el 2018. Países más pobres que nosotros, que ahora son potencias económicas, han salido trabajando el capital humano, eso significa gran inversión en la educación y en la capacitación de los jóvenes. Si sumamos todo, inversión en educación, orientación vocacional y el Observatorio Ponte en Carrera, estamos haciendo una línea de capital humano muy fuerte.
¿En esa línea va el Plan Nacional de Diversificación Productiva, buscando nuevos motores para impulsar la economía?
Exacto, como sector Trabajo estamos metidos en el Plan Nacional de Diversificación Productiva, porque entendemos que el capital humano también es un motor de desarrollo y estamos incorporándonos en la Comisión Multisectorial de Diversificación Productiva, donde inicialmente no estábamos. De manera que podemos decir que si trabajamos todos articuladamente el Perú puede tener en el mediano plazo el capital humano para poder ser un país mucho más desarrollado, de modo que la pobreza extrema se cae; además, la demanda laboral y la calidad del empleo van a aumentar.
¿En el Plan Nacional de Diversificación Productiva se estaría planteando la flexibilidad laboral? Lo digo porque el ministro de la Producción, Piero Ghezzi, citó una vez que el “éxito” del sector agroexportador se debió en buena medida a un marco laboral más flexible. ¿Tal vez se piense que con un sistema así el Plan de Diversificación será más viable?
Ese es un tema muy sensible, hemos tratado de impulsar algunas reformas, el caso de la reforma laboral de los jóvenes es un buen ejemplo, para nosotros era una buena reforma, porque resolvía el problema de la informalidad y la falta de capacitación de los jóvenes, porque el gobierno pagaba la seguridad social y la capacitación. Lamentablemente esa reforma se cayó, por lo que conocemos todos, salieron los jóvenes y el Congreso, que ya lo había aprobado, lo derogó. Pero no nos quedamos con los brazos cruzados, si bien no pudimos hacer una reforma laboral, estamos impulsando las capacitaciones y con otros caminos resolvemos la desarticulación que hay entre oferta educativa y demanda laboral.
En medio de esa discusión se planteó reanudar el debate sobre la Ley General del Trabajo, ¿en qué quedó eso, parece que ya no podrá darse en este gobierno?
El proyecto de Ley General del Trabajo, no está en el Ejecutivo, eso hay que aclararlo bien, eso está en el Congreso de la República. Nosotros ya no podemos hacer mucho en ese tema porque no está en nuestras manos, y yo soy muy respetuoso del Congreso. Jamás me voy a poner a dar consejos, ni recomendaciones, y mucho menos armarle la agenda al Congreso, que sabrá en que momento verá el tema.
¿Pero, siendo un tema de su sector, no cree usted que debería haber una Ley General del Trabajo, como existe en la gran mayoría de los países de la región?
Sí, yo creo que sí, pero eso no está en la instancia del Ejecutivo.
¿La fiscalización laboral, tan criticada en principio, cómo ha avanzado en este gobierno?
Hemos dado un gran salto, pues se creó y fortaleció la Sunafil. Antes la fiscalización laboral estaba en manos de algunos funcionarios, hoy es una superintendencia. Está funcionando bien, pero tenemos que comprender que esta es una entidad que ha nacido recién y como toda institución joven aún no está en la perfección. Ojalá el próximo gobierno también fortalezca la Sunafil para que pueda garantizar los derechos fundamentales laborales de todos los trabajadores. En poco más de un año de creada la Sunafil ha efectuado 5.139 inspecciones, que comprenden a 983 mil trabajadores.

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